Procesión jubilar con un estilo diferente
La gran procesión por las calles es uno de los eventos más importantes del calendario de julio de las celebraciones jubilares de la ciudad. Destacados manifestantes rindieron homenaje a la cultura indígena con jóvenes guerreros sin camisa vestidos con taparrabos tejidos a mano, cuerpos pintados con símbolos negros y grandes arañas y rostros arremolinados con pintura de guerra. Agitaban palos con cráneos de animales y cuernos negros que sobresalían, seguidos por un demonio alto y delgado con largos rizos llameantes. Una princesa pipil con un tocado decorativo tenía la cola de su colorido vestido usado por dos sirvientas que estaban adornadas con telas vívidas y pintura corporal.

En el Festival Suchitoto pasamos del estilo colonial al payaso
La época colonial estuvo representada por hombres jóvenes con sencillos sombreros blancos y de paja, niñas con faldas de círculo completo acentuadas por decoraciones en zigzag con percheros. Se exhibieron disfraces con mujeres con vestidos sueltos, protegidas del fuerte sol por sus delicados paraguas. Una tropa de tamborileros del tamaño de una moneda marchaba en uniforme con flecos militares en los hombros y boinas doradas. Los bailarines folclóricos flotaron e ignoraron los coloridos vestidos en las calles adoquinadas, acompañados de limícolas que agitaban los brazos a los lados frente a la multitud.

Música en vivo y estatuas vivientes
Payasos Payasos, niños desfilaron como caimanes y gallinas con disfraces de papel maché, así como estudiantes mayores con pancartas alabando sus escuelas. Una banda de música moderna y animada agitaba sombreros de colores del arco iris que se habrían sentido como en casa en una terraza de Nueva Orleans. Cada grupo de desfiles terminaba en la plaza central frente a la Iglesia de Santa Lucía, donde una serie de estatuas vivientes con motivos naturales se colocaban frente a un escenario principal que sería el centro de las celebraciones del día siguiente.


